Vuelta de tuerca

Minimalismo, sencillez, simplicidad voluntaria, funcionalidad… son cuestiones que aunque ya jugaba con ellas, ahora las aplico a la bicicleta, como ya apuntaba en otra entrada sobre Bikepaking. Si reduje el peso de la montura, le quité el desviador delantero, cambié la horquilla por una rígida…  ahora doy otra vuelta de tuerca y he dejado sólo cuatro piñones. Por tanto, tengo cuatro velocidades reales (plato de 34 dientes y piñones de 13, 20, 26 y 34).

El plato pequeño se lo he dejado (sin desviador), aunque rara vez lo uso (sólo en pendientes tremendamente empinadas y prolongadas que además son de arena o piedras, o sea, casi nunca). Lo de los cuatro piñones no es en sí por el peso, que también, sino porque con los ocho piñones y un sólo plato, la cadena (y con ella los piñones y el plato) se desgastaba  más de la cuenta. De esta forma, con sólo cuatro y alineados con el plato y la cadena, es muchísimo más duradero y de menor mantenimiento.

Y en esas estamos, que con cada salida que hago disfruto muchísimo, porque la simplicidad, la ligereza, el bajo mantenimiento y la seguridad mecánica me garantizan el aprovechamiento de los pocos días en que puedo viajar (¡ya serán más algún día! por favor).

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