Transpirenaica en btt 2014. Etapa 9.

ETAPA 9

De Larrés a Río Veral (pasado Ansó) – 91,5kms.
2014-08-26 07-06-04 - IMG10350_614x461Como viene siendo habitual, la mañana es fresca y me viene muy bien para subir el primer puerto, que es duro. Las piernas no iban bien, quizá por la piedra suelta de la pista, pero poco a poco empiezo a hacer kilómetros y alcanzo el puerto para comenzar una bajada tendida y divertida. Ya abajo, “carreteo” entre los pueblos de la zona, muy bonitos, destacando por su belleza Castiello de Jaca. Las tres subidas posteriores resultaron mucho más livianas, quizá las piernas se habían acostumbrado (quizá resignado).

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Compro comida en Aragües y tanto la subida siguiente como el descenso posterior la ruta discurre por un sendero interminable que baja por un valle cerrado. Llego a la parte baja y el sendero ahora va paralelo a un río para finalmente pasar por un tramo de carretera a la entrada de Urdúes. Es en ese momento que noto la rueda trasera muy desinflada … toca arreglar pinchazo. Mientras cambio la cámara y pongo un parche para dejar la pinchada lista para la siguiente ocasión, un perro no para de ladrarme, y yo no dejo de preguntarme cómo es posible que entre tanta montaña me tocara arreglar un pinchazo cerca de una casa con perro.

La siguiente subida discurriría por otro sendero no ciclable y decido tener más paciencia. El descenso, como no, técnico, de piedras grandotas. Llego a Hecho (o Echo, según otros carteles) a primera hora de la tarde y he de esperar media hora para que abriera el supermercado; visito el pueblo, compro, me tomo un ramo de plátanos, guardo el resto de comida, cojo agua y a continuar.

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Una calle en Hecho un tanto esstrecha
Una calle en Hecho un tanto estrecha.

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Me cuesta subir el siguiente tramo, pero tengo vistas muy bonitas a pesar de que no es un día claro. Ya arriba me toca al fin un llaneo normal, sin barro y relajante, pero sólo hasta que miro el gps y compruebo que me he “colado”. Deshago el camino y resulta que el que me esperaba iba a ser el inicio de un calvario. En primer lugar, la bajada es una torrentera de las de ir a pie y despacio, pero bueno, resignado transito y más tarde suaviza y me divierto mucho. Más piedrotas, para finalmente acabar en un río con mucha vegetación cerrada, zarzas y arbustos con pinchos. Para seguir el track me meto en un arroyo muy espeso de vegetación y tengo que abrirme camino con las manos. He de bajar al río por un cortado de unos 2 metros de altura. Bajo sin bici para comprobar el camino a seguir y ante la espesura que me rodeaba ocurre algo que me desencajó: ¡no puedo encontrar la bicicleta! Para inspeccionar el camino a seguir había recorrido unos metros por el arroyo y no podía imaginar que al darme la vuelta no supiera exáctamente por dónde había bajado. Realmente, como bajé apartando ramas espesas, al soltarlas habían vuelto a su posición y no sabía por dónde subir, porque aunque las paredes eran de unos dos metros o algo más, eran verticales y casi inaccesibles, además, por la espesura de la vegetación. Intenté hallarla por un sitio y otro y, al no encontrarla, hasta me puse a buscar por la otramargen del arroyo y unos metros más hacia arriba, y esto me desconcertó aún más. A los diez minutos me rindo y echo mano al gps, con el que encuentro finalmente la bici siguiendo el track que iba generando, no sin dificultad, debido a que el gps no es tan exacto en distancias cortas y también porque hasta que uno no se mueve unos metros el gps no te dice hacia dónde vas, y allí era difícil andar unos metros. Pero vaya, que mirando la orografía en el gps no tardé mucho en vislumbrar entre unas ramas el precioso triángulo de color hueso del cuadro y el petate rojo de la bicicleta, no sin antes “ver las estrellas” cuando en la subida me resbala un pié y caigo con la espinilla ya apostillada por la “josconcia” del primer día sobre una rama. Una vez recibí el golpe tuve que continuar unos segundos apoyado y sujetando todo el peso de mi cuerpo sobre el lugar golpeado – a pesar del dolor – , ya que no encontraba dónde situar el otro pie. En los quince minutos que estuve buscando no paraba de pensar cómo me había ocurrido eso y qué haría sin bici, aunque me tranquilizaba sabiendo que en la riñonera llevaba – como siempre – lo realmente importante (gps, móvil, tarjetas y dinero). Buff; con la espinilla maltrecha, tranquilo, me puse en camino. Todo ocurrió por no hacer caso al claro mensaje que antes había dejado atrás: piedras cruzando el camino señalando que por ahí no va el sendero. Pero el track sí iba por ahí y hasta ahora había resultado bastante fiable. Seguramente que el otro camino confluía más tarde con el que yo tomé, pero éste también resultó correcto, sin bien se ve que todo el mundo no es tan burro como yo.

Llego a Ansó y continúo por el desfiladero, como cada atardecer, esforzándome por acortar lo máximo posible el camino del día siguiente. El gps me dice que cruce el río y sólo veo un sendero, que sigo para adentrarme en este río que estaba intransitable para ir andando con bicicleta, debido al caudal y a las piedras que eran más grandes que yo mismo. En fin, que tras la consiguiente pérdida de tiempo (precisamente cuando más quería avanzar) y unos cuantos unos golpes y arañazos, me planteo un fallo en el track que estaba siguiendo, porque compruebo que llevaba un recorrido extraño y además me encuentro en el fondo de un cañón, donde las señales del gps no se transmiten con facilidad, y dónde sería difícil otro camino que la carretera. Regreso al asfalto, no sin dificultad, y continúo para comprobar el camino a seguir. Efectivamente, era un error del track que iba siguiendo, debido a lo profundo del cañón … tuve la mala suerte de que por donde marcaba el track había un sendero.

Continúo un poco más y casi de noche encuentro una especie de mirador frente una de las paredes del cañón. No lo dudo y esa noche duermo sobre una solería muy dura, con mucho viento. No obstante, descanso muy bien, aunque un poco intranquilo por no haber podido tener cobertura para llamar a la familia. Está avisada de que en ciertos lugares podía ocurrir, pero de cualquier forma no sabía si realmente se estaban preocupando.

Este día fue otro de los duros, de mucho porteo de bici, con pinchazo, golpes, pérdidas … pero lo he llevado bien.

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