Viajar sólo por la montaña con seguridad.

Este es un tema que quería tratar hace tiempo, ya que mi manera de viajar suele ser sin compañía.

Como es lógico, siempre se aconseja que cuando se practica montañismo, sea del tipo que sea,  se vaya acompañado. Ya se trate de senderismo, bicicleta, escalada, espeleología, vuelo en sus distintas modalidades, lo cierto es que lo seguro es ir al menos con otra persona. Siempre hay algo que puede salir mal en un lugar en el que en numerosas ocasiones no hay nadie o casi nadie a quien recurrir. Entonces puede ocurrir un accidente en un momento dado en que nadie pueda auxiliar e incluso, dependiendo de donde uno se encuentre, se puede llegar a pasar realmente mal y a veces puede correr peligro la propia vida, como ha sucedido en multitud de ocasiones, y, por desgracia, sigue sucediendo.

 

Sin embargo, son muchas las personas que van por la montaña sólas. ¿Porqué? Seguramente porque o bien les gusta ir sólas o bien porque no tienen a alguien que le guste su afición, o al menos ese “alguien” no quiere o no puede practicar la actividad de un forma determinada.viajar solo por montaña

Para estos casos en que se sale a la motaña sin ninguna compañía hay que tener en cuenta algunos consejos antes de la partida. Lo primero, convendría plantearse si realmente se quiere ir sólo, o en el caso de no tener a nadie, asegurarse de que ningún amigo o familiar te quiere acompañar. Y si ya se tiene la certeza de que la travesía va a discurrir sin compañía, estos son los consejos a tener en cuenta:

1. Lo primero es decir a la familia y amigos que te vas y cuándo volverás, aunque sea un lugar conocido y vayas con habitualidad. Si se vive sólo es mejor decírselo a varios amigos y no sólo a uno. Si no se vive en familia es conveniente decir a alguien que lo llamarás a la vuelta como medida de seguridad, ya que si finalmente no lo haces esta persona se pondrá en alerta.

2. No sólo hay que decir que te vas, dónde y cuándo volverás, sino que también es bueno marcarles por dónde transitarás. Hoy en día hay muchas herramientas en internet para dibujar el trazado que se pretende seguir (google maps, ride with gps, wikiloc, etc), que quedan en internet, donde se puede visualizar el track. Así, podemos enviar un simple enlace del recorrido o track por email a varios familiares y/o amigos, y te aseguras que saben por dónde vas a pasar, o al menos por dónde pretendes transitar.

3. Llevar un móvil con la batería cargada, y a ser posible con función gps. En la mayoría de situaciones y para la mayoría de personas les será de mucha utilidad, ya que sólo en las montañas más grandes y aisladas no se tendrá cobertura; en España, en casi cualquier montaña hay cobertura, aunque no la haya en toda ella y tengas que moverte para buscar la señal. Si se pernocta, conviene llamar o enviar un mensaje y decir las coordenadas de donde se duerme (al menos una vez al día), ya que así en caso de accidente se conoce algún dato reciente. Es bueno acompañar al móvil con un silbato y/o un walkie talkie, para emergencias.

4. Gps, brújula, reloj altímetro, mapa. Aquí dependerá de las preferencias o conocimientos de cada uno sobre estos medios de orientación. Salvo que se pernocte, los elementos para orientarse no serán necesarios si se conoce muy bien la montaña por la que se transita, pero ojo, hay que conocerla muy bien.

– Si se usa gps (aparte del que tenga el móvil, pues éste consume bastante batería) hay que llevar pilas o barerías de recambio, previamente probadas en cuanto a su funcionamiento y buen estado. También es conveniente llevar una pequeña brújula y mapa de repuesto, ya que el gps puede averiarse (o perderse, o quedarse sin pilas …) y los satélites pueden fallar o ser inexactos (por magnétismo de tormentas solares, días muy nublados o de tormentas …). Alternativamente al mapa de repuesto, otra opción es llevar capturas de pantalla del ordenador del recorrido que se haya trazado, pasadas al móvil.

– Si se lleva mapa y brújula (mejor también altímetro), es bueno llevar de repuesto un gps que te pueda sacar rápido de una pérdida o problemas con el mapa.

5. Mantener la mente fría y no cometer ninguna imprudencia. Nada de meterse en cuevas (salvo que lo hayas indicado y tengas la experiencia y material necesarios), ni desviarse mucho del camino marcado sin avisarlo, escalar tramos sin seguridad, correr en bajadas, lanzarse “a tumba abierta” con la bici …. en definitiva, ser conscientes en cada momento de lo que un accidente podría suponer, sobre todo en zonas distantes, de altura, extremo calor o frío.

Aparte de estos cinco puntos, hay que tener las precauciones normales de cualquiera que va a la montaña con o sin  compañía, como llevar agua y comida suficientes (y algo más de lo suficiente), pastillas potabilizadoras de agua (pesan menos de 1 gramo y nunca se sabe), algo de botiquín, ropa, calzado y equipo adecuados al lugar, altura y estación del año, y poco más …. a pasarlo bien.

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