Transcantábrica en btt 2015. Llegada a casa – Parte I.

Llegada a casa – Parte II

Llegué a casa. Arañazos, moratones, hinchazones, articulaciones muy cargadas y destrozado físicamente.

Han sido nueve días de ruta siguiendo más o menos la travesía trialera (ciclomontañera) descrita en el libro de Juanjo Alonso, habiendo dejado de recorrer parte de la décima y última etapa descrita en el libro por diversos motivos, que ya adelanto como un desprendimiento anterior, una pérdida de sendero y la decepción con el track que seguí ese día, la distinta orografía y paisaje en relación con lo anterior, el calor, las ganas de concluir y la sensación de que la cordillera cantábrica ya terminó la jornada anterior. Ya explicaré un poco esto en la entrada correspondiente al día nueve.

Han salido 610 kilómetros de recorrido y unos 21.000 metros de desnivel positivo acumulado. Aparte, otros 30 ó 35 kilómetros de carretera entre Quisicedo y Medina de Pomar, donde tomé el primer transporte hacia casa. La ruta está realizada en 9 días.

Track de la ruta (Ponferrada-Quisicedo)

Salvo el día que me refugié – por necesidad – y tomé habitación, el viaje lo he hecho con total autonomía, proveyéndome de todo lo necesario para dormir en cualquier sitio. Llevé un macuto en vez de portabultos y la experiencia ha resultado satisfactoria, sin apenas molestias en los hombros. El macuto cargado con todo pesó antes de salir tres kilos, que era el máxino que tenía previsto. Lo ideal hubiera sido medio kilo menos.

Pinchazos, cambios de zapatas y desviador de cambio en sus últimos días de vida han sido los inconvennientes mecánicos. La cadena sonaba más en la segunda mitad del viaje y la culpa creo que era del muelle del cambio que se había elongado. Pensé en acortar la cadena para conseguir más tensión y menos bamboleo, pero abandoné la idea por si al tensar más el muelle éste finalmente se rompía y me arruinaba el viaje. Ya pensaba en como repararlo si se rompía, pero aguantó y todo salió bien.

La ruta ha resultado impresionante, salvo el final del día 8 y el 9. La primera parte de la travesía y algo más han sido muy húmedas, con lluvia moderada y niebla que quitaba toda la vista, cosa que me enfadaba mucho. Con igual de dureza que la transpirenaica del pasado año, las pendientes y senderos han resultado más abundantes, así como los lugares en los que había que abrir camino.

Casi no he pasado penurias … todo ha salido bien, aunque el primer día hube de refugiarme en una habitación para calentar mis huesos ya temblorosos, y evitar quedarme por ahí y pasar una mala noche; y todo por una jornada de lluvia, acompañada de bajada en picado de la temperatura.

Me ha llamado la atención no haber encontrado a nadie haciendo la ruta, y más aún el que por los senderos ocultos y casi impenetrables nadie ha pasado al menos en las semanas anteriores, pues de lo contrario se notaría, como ya contaré en las siguientes entradas.

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Llegada a casa – Parte II

 

3 Comments

  1. me encontre con tu historia un dia que me encontre de pronto destruido fisica y mentalmente..no queria decirlo pero economicamente tambien..habia pedaliado fuerte las ultimas dos semanas…gracias por compartir tu historia…arañazos,moretones..saludos hermano..desde hermosillo sonora,mexico….

  2. tus relatos me permiten ver que eres un ser extremadamente metodico,algo que yo no soy..talvez eso es lo que me permite disfrutar tanto tus vivencias,ya que al estar narradas de una forma tan vivida ,emocionalmente haces una coneccion con alguna experiencia….amanecio frio el desierto de sonora..hay que ir a darle…saludos manolo…gracias hermano de bici..por contestarme..

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