Viaje Copenhague-París. Etapa 5: Rendsburg-cerca de Hamburgo.

Choza que me refugió de la tormenta de la noche anterior.

Día 28 de agosto. Despierto y apenas llueve. Mientras preparo todo llega un lugareño montando en bicicleta mientras pasea su perro, que es algo muy habitual por aquí.  Se acerca y se interesa mucho por mí, con una amplia sonrisa que nunca abandonó. Charlamos un rato, me da la mano y me pregunta de todo, pero la conversación no era muy fluida porque su inglés era incluso peor que el mío.

Comienzo a pedalear con frío pero al poco me caliento. No llueve apenas pero todo el día estaría nublado y amenazando lluvia, en un día de tránsito para llegar a Hamburgo.

Ya por la tarde tuve que parar hasta tres veces por tormentas repentinas que me obligan a buscar rápidamente refugios improvisados: el primero precario bajo un árbol, el segundo compartiendo alero con otros ciclistas y el último y más intenso en un portal mientras se destrozaban unos granizos gordos contra el suelo.

Esperando que terminara la granizada.

Llueve a ratos durante la tarde pero puedo continuar y llegar al camping Elbe, a unos kilómetros de Hamburgo. Me recibió un chico de lo más desagradable, todo lo contrario que el que me despidió por la mañana. Monto la tienda antes de que llueva, sobre un terreno arenoso que se pegaba de lo lindo … una guarrería. Aprovecho para cargar aparatos tecnológicos, me comunico con la familia y hasta la noche cae una lluvia fina. Después de un día de irregularidades metereológicas, no llueve en la noche y puedo reparar mi cuerpo.

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