Viaje Copenhague-París. Etapas 9 y 10: Roogebot-Amsterdam

Salgo con llovizna y con amenaza de lluvia, pero bien. La llegada a Amsterdam pasa por poblaciones junto a la vía del tren, que parecen ciudades dormitorio.

Etapa 9

Llegando a la ciudad.

En la jornada 10 del viaje salgo temprano de Amsterdam para visitar los preciosos pueblos del Norte.

Etapa 10

Transito por un dique entre mares en dirección Marken, pueblo encantador. En una pequeña casa existe un museo donde re rememora la destrucción y reconstrucción del pueblo.

Paso por Waterland y saco unas fotos:

Edan no destaca tanto, pero sí el canal a la salida del pueblo:

Posteriormente me dirijo a Voledam, también muy bonito, pero al estar en fiestas (como muchos lugares por los que paso) desluce.

Después voy a la zona de Zaanse Schans para ver los molinos:

Alkmaar es también precioso pero igualmente en feria, que lo desluce todo. Además, todos los viernes es el mercado de los quesos, pero al estar en fiestas no hubo marcadillo, jo.

A la vuelta lo paso mal y creo que no llego, por confusión con el gps. Me empieza a molestar en la cabeza, por encima de la oreja y noto como una burbuja, como las ampollas que a veces me han salido en otros viajes, aunque no tengo tiempo de preocuparme de eso. No cojo el barco que cruzaba el canal hacia Amsterdam porque no había nadie a quien preguntar, estaba lloviendo; no veo barco alguno y cuando encuentro a alguien que supiera algo (parece mentira, pero nadie estaba informado de horarios del ferri) ya voy de camino por carretera y volver sería incierto. Sigo con lluvia y se me hace casi de noche. Voy por carriles junto a carreteras nacionales y un grupo de chicos me informa mal y llego a un McDonalds en medio de carreteras muy transitadas, donde una pareja me confirma que por ahí no, que no podía ir por las carreteras, que tenía que dar toda la vuelta (un montón de kilómetros) y no supe que hacer. Hay poca luz, llueve; miro de nuevo el gps (que lógicamente no me dice si puedo o no circular con bici) y me aventuro por una carretera nacional con arcén. Los coches me pitan, pero he de seguir, no puedo hacer otra cosa. Entre el gps y la intuición, en cosa de quince minutos por fin salgo de esas carreteras y alcanzo la carretera a la que quería llegar, con su carril bici correspondiente…. pasé un mal trago, tanto por hacer lo que no debía como por la incertidumbre de no saber cuándo y cómo acabaría la aventura. Tras un par de horas y con gran regocijo entro en una carretera que conozco y al fin llego al camping, en el que, para colmo, no tenía nada de comida.

A pesar de todo, tengo ganas de ver cosas y me adentro en la noche de la ciudad, donde había un ambiente impresionante.

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